Otra semana en la que no gano para disgustos.
El otro día van y me dicen
que uno de los camareros de la herriko en la que paso 2973263h al día
ha fallecido... en fin, qué puto bajón de todo. Y bueno, pues hasta que
me dieron la noticia el lunes, todo correcto. Paseo paquí y paseo pallá
con los coleguis de Bilbo, mucho sol y calor, así que en la gloria. Fran
también volvió ya de pasar la semana santa en Sevilla, así que vuelvo a
pasar horas haciendo el imbécil y distrayéndome un poco con las plantas,
gracias a dios.
En el hostel sigo sin hacer nada que tenga relación
con el ordenador, pero ya he empezado a tratar con los grupos cuando
llegan, a llevarles a las habitaciones, entregarles las llaves, etc.
También ha aparecido otra chica de voluntariado por una temporada pero
todavía no he coincidido con ella, a ver qué tal cuando la conozca...
Y
nada, bastantes fotos pero poca cosa nueva puedo contar. Por fin se me
han acabado las visitas (quiero pensar, jajajaja). Tenía ganas de ver a
los míos pero qué pesadilla lo de madrugar para trabajar/salir a
enseñarles cosas y volver tarde y acostarse aún más tarde y volver a
madrugar y volver a pfffffffffsdghfdsghfsd. Aunque todo compensa!




















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